La conversación con Traba no es sólo una denuncia: es una mirada política sobre la vida, la justicia y la libertad.
Durante hora y media, el colectivo traza un mapa del dolor, pero también de la esperanza.
Hablan de cuerpos encerrados, de vínculos rotos, de la violencia del silencio.
Y sin embargo, entre cada palabra, se filtra una certeza: otra forma de justicia es posible, una que nazca de la comunidad, del cuidado y de la memoria compartida.